El selectivo español duplica la rentabilidad del S&P 500 estadounidense y supera ampliamente al DAX alemán y al Nikkei japonés en un año histórico para la bolsa española. El sector bancario protagoniza el rally con Santander, BBVA y Caixabank registrando ganancias superiores al 100%, mientras el descenso de tipos de interés del Banco Central Europeo y la fortaleza de la economía española impulsan la entrada de capital extranjero.
El Ibex 35, principal índice bursátil de España, ha culminado 2025 con una revalorización del 48%, consolidándose como el indicador más alcista entre los grandes mercados mundiales. Este desempeño excepcional sitúa al selectivo español muy por encima de referentes globales como el S&P 500 de Estados Unidos, que cerró el año con una subida del 17%, y supera también al Nikkei 225 japonés, que avanzó un 26%, y al DAX alemán, con un alza del 22%. El Ibex 35 concluyó las operaciones de 2025 en los 17.172,9 puntos, marcando máximos históricos y registrando su segunda mejor rentabilidad anual desde que se creó en 1992. Solo el año 1993, cuando el índice se disparó un 54,2%, superó las ganancias de este ejercicio.
La magnitud del rally español resulta especialmente notable en un contexto de turbulencias geopolíticas, tensiones comerciales derivadas de políticas arancelarias estadounidenses e incertidumbres sobre la evolución de la inteligencia artificial. Mientras otros mercados europeos como el EuroStoxx 50 cerraron con avances cercanos al 18% y el CAC 40 francés apenas superó el 10%, el parqué madrileño destacó por su fortaleza sostenida a lo largo de todo el año. El índice español logró mantenerse por encima de los 17.000 puntos durante las últimas seis sesiones del ejercicio, consolidando un nivel que hace apenas doce meses parecía inalcanzable para la mayoría de analistas.
La banca española lidera con rentabilidades históricas
El sector financiero ha sido el gran protagonista de este año excepcional. El índice Ibex 35 Bancos, que agrupa a las principales entidades españolas, se disparó más del 110% durante 2025, impulsado por rentabilidades espectaculares en prácticamente todas las cotizadas del sector. Banco Santander lideró este rally bancario con una revalorización del 131% que permitió al grupo cántabro recuperar los 10 euros por acción, un nivel que no alcanzaba desde abril de 2010. La entidad presidida por Ana Botín consolidó así uno de los mejores ejercicios de su historia bursátil, colándose en el podio de los tres valores más alcistas del Ibex junto con Indra y Unicaja.
BBVA registró ganancias del 88% en un año marcado por su frustrada oferta pública de adquisición sobre Banco Sabadell, mientras que Caixabank acumuló una revalorización cercana al 80%. Unicaja destacó con subidas superiores al 95%, convirtiéndose en una de las sorpresas del ejercicio. Incluso Banco Sabadell, inmerso en la tensión de la OPA hostil, cerró el año con avances del 87%. Esta euforia bancaria contrasta radicalmente con el escepticismo que reinaba a comienzos de ejercicio, cuando muchos inversores temían que el inicio del ciclo de bajadas de tipos de interés erosionaría los márgenes de las entidades.
Los analistas señalan que la rentabilidad media del sector se situó cerca del 100%, con entidades como BBVA, Caixabank, Unicaja y Bankinter superando sus máximos históricos durante el año. El índice bancario español se benefició de múltiples factores simultáneos: la ralentización del ciclo de bajadas de tipos en Europa, que resultó menos agresivo de lo anticipado; la entrada masiva de capital internacional en busca de diversificación fuera de Estados Unidos; políticas generosas de dividendos y recompra de acciones; y valoraciones que los inversores extranjeros consideraron atractivas en comparación con otros mercados. La fortaleza del sector fue tal que incluso los fondos de cobertura que apostaron contra la banca española salieron escaldados, dejando prácticamente sin posiciones cortas al sector.
España supera a EE.UU. y Alemania
La supremacía del Ibex 35 en el ranking mundial de índices resulta aún más llamativa si se analiza la evolución de otros mercados desarrollados. Estados Unidos, considerado tradicionalmente el motor de las bolsas globales, experimentó un comportamiento más moderado. El S&P 500 cerró con una subida del 17%, lastrado por dudas sobre la rentabilidad de las millonarias inversiones en inteligencia artificial que han realizado las grandes tecnológicas. El Nasdaq 100, índice tecnológico por excelencia, avanzó un 22%, cifra que pese a ser respetable quedó lejos del desempeño español. Incluso el Dow Jones Industrial Average, compuesto por 30 grandes compañías estadounidenses, apenas superó el 12% de revalorización anual.
En el continente europeo, el panorama fue mixto. El DAX alemán logró una rentabilidad del 22%, impulsado por valores del sector defensa como Rheinmetall, que se disparó un 150% ante el aumento del gasto militar europeo, y por compañías del sector energético como Siemens Energy, que subió un 140% aprovechando la demanda derivada del boom de la inteligencia artificial. Sin embargo, la economía alemana enfrentó desafíos estructurales que limitaron el potencial del selectivo. El CAC 40 francés mostró un comportamiento más discreto, con avances cercanos al 10%, mientras que el FTSE 100 británico apenas registró variaciones significativas. El EuroStoxx 50, principal referencia continental, cerró con una revalorización próxima al 18%, menos de la mitad que el selectivo español.
En Asia, el Nikkei 225 japonés protagonizó su propio rally al cerrar en máximos históricos de 50.339 puntos, con una revalorización del 26% que marcó su mejor ejercicio desde 1993. El índice nipón se benefició del ascenso de Sanae Takaichi como primera ministra, cuyas políticas de estímulo económico recordaron la era de Shinzo Abe, y de un sector tecnológico revitalizado por la inteligencia artificial. Sin embargo, ni siquiera este desempeño sobresaliente del mercado japonés logró acercarse a las ganancias registradas por España. El índice surcoreano Kospi experimentó un rally aún más espectacular, con una subida del 76% impulsada por fabricantes de chips para inteligencia artificial y empresas de defensa, aunque su menor capitalización y liquidez lo sitúan fuera de la liga de grandes índices mundiales.
Factores macroeconómicos detrás del rally
El comportamiento excepcional del mercado español responde a una confluencia de factores macroeconómicos favorables. El Banco Central Europeo inició en 2025 un ciclo de bajadas de tipos de interés que, si bien redujo el coste del dinero, resultó más gradual de lo anticipado. La institución recortó las tasas en 200 puntos básicos a lo largo de doce meses, un ritmo significativamente más lento que el experimentado en el ciclo de subidas previo, cuando las tasas aumentaron 450 puntos básicos en apenas catorce meses. Esta moderación permitió a los bancos mantener márgenes de intereses más robustos de lo esperado, desmontando el temor inicial de que las bajadas de tipos erosionarían drásticamente su rentabilidad.
La economía española mostró además una fortaleza relativa frente al resto de la eurozona. Mientras países como Alemania y Francia enfrentaron desaceleración y debates sobre sus modelos productivos, España exhibió indicadores más resilientes en consumo, turismo y mercado laboral. Esta solidez macroeconómica contrastó favorablemente con las perspectivas de otros socios europeos, atrayendo flujos de inversión internacional hacia activos españoles. Los inversores extranjeros, tradicionalmente escépticos sobre el mercado español, descubrieron en 2025 un binomio atractivo de crecimiento económico, dividendos elevados y valoraciones que consideraron razonables en comparación con mercados sobrecalentados como el estadounidense.
La inflación, que había sido el gran fantasma de ejercicios previos, se mantuvo relativamente controlada en España. El Índice de Precios al Consumidor cerró diciembre con una tasa interanual del 2,9%, apenas una décima por debajo del mes anterior y situada por encima del objetivo del 2% del BCE, pero dentro de márgenes manejables que no generaron alarma entre las autoridades monetarias. Este equilibrio entre crecimiento económico e inflación contenida creó un entorno propicio para la renta variable, al tiempo que el euro mostró cierta debilidad frente al dólar que favoreció a compañías exportadoras del Ibex. La combinación de todos estos elementos configuró un escenario casi perfecto para el mercado español.
Otros sectores ganadores: energía, construcción y pequeñas cotizadas
Más allá de la banca, otros sectores contribuyeron al desempeño excepcional del Ibex 35. Las empresas energéticas, especialmente las dedicadas a renovables, registraron avances significativos impulsadas por la transición energética europea y el aumento de la demanda eléctrica asociada al desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial. Repsol y Cepsa se beneficiaron de la estabilización de los precios del petróleo, mientras que compañías del sector eléctrico mantuvieron dividendos atractivos que captaron el interés de inversores institucionales en busca de rentas predecibles. El sector mostró resiliencia ante las turbulencias del mercado y contribuyó a diversificar las fuentes de rentabilidad del índice.
El sector constructor y de materiales también brilló durante 2025. Indra Sistemas se disparó más del 180%, convirtiéndose en el valor más alcista del Ibex, gracias al incremento del gasto en defensa por parte de gobiernos europeos tras la intensificación del conflicto en Ucrania y las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para que los miembros de la OTAN eleven su inversión militar al 5% del PIB. Acerinox, dedicada al acero inoxidable, acumuló ganancias superiores al 80%, beneficiándose de la recuperación de la demanda industrial. Ferrovial y ACS registraron avances sólidos impulsadas por grandes proyectos de infraestructuras en distintos continentes, demostrando la fortaleza de las constructoras españolas en mercados internacionales.
Las empresas de menor capitalización también protagonizaron ascensos espectaculares que reflejan el apetito inversor generalizado por activos españoles. Unicaja destacó entre las entidades de tamaño medio con una revalorización superior al 95%, mientras compañías del sector turístico se beneficiaron del fuerte repunte del turismo en España tras el fin de las restricciones pandémicas. Esta amplitud del rally, que abarcó desde grandes bancos hasta pequeñas cotizadas, desde tecnológicas de defensa hasta empresas tradicionales, evidencia que el comportamiento excepcional del Ibex no se limitó a unos pocos valores sino que reflejó una mejora generalizada en la percepción del mercado español. El consenso de analistas, aunque mantiene un tono prudente de cara a 2026, reconoce la solidez del desempeño y considera que parte del potencial ya está descontado en las cotizaciones actuales.