Sobrevivir a las festividades navideñas y a sus excesos

28 décembre 2025 - 16:11

Durante 2025, The Economist ha publicado la columna «Well Informed» dedicada a contenidos con base ​​en la evidencia sobre temas de salud y bienestar. Por lo mismo inquiere: ‘¿qué hemos aprendido sobre cómo afrontar los peligros de las fiestas navideñas?’. La publicación británica expone argumentos y sugerencias, guardando fidelidad al peculiar y muy famoso sentido del humor inglés, para lidiar con los peligros y excesos de las fiestas decembrinas. “Bebe despacio, come pastel y recuerda que la diversión también es buena para ti”.

La divertida columna del semanario británico, a modo de ‘guía bien informada para sobrevivir a la Navidad’, podría ser de enorme utilidad para los miles de personas que viven al estilo ‘Bridget Jones’ y que están dispersas alrededor del mundo, aquellos que celebran o incluso sobreviven a la época navideña, sus festejos, excesos y hasta soledad.

El consumo de alcohol tiende a acentuarse en esta época del año. Desde la columna de The Economist se plantea intentar ‘ser joven’ de nuevo, porque los jóvenes suelen estar en forma y, por consiguiente, sus organismos tienden a absorber la ingesta de alcohol con mayor eficiencia. Pero, sugiere con mordacidad, si por algún descuido ya no eres joven, hecho que no podrías ignorar, tendrías que haber comenzado a prepararte, desde hace varios meses, en el gimnasio, para afrontar los excesos navideños que llegarían a estas alturas del año. Naturalmente, el entrenamiento de fuerza y el desarrollo de masa muscular son claves: “El tejido muscular contiene mucha agua y, como el alcohol es soluble en agua, menos músculo significa subidas incómodas de los niveles de alcohol en sangre. También significa peores resacas”, explica la publicación.

Pero, en caso de que la edad y el entrenamiento de fuerza regular no te sean favorables, la ciencia aún tiene algunos consejos para ti: optar por bebidas más claras, léase ginebra o vodka que serían algo más aceptables a las bebidas oscuras como pueden ser el whisky o el vino tinto, algunos componentes que acompañan el etanol, en las bebidas más oscuras, podrían empeorar los efectos secundarios del consumo de alcohol.

Una sugerencia extra y de gran utilidad es beber a sorbos, no a tragos, para evitar subidas de alcohol en sangre que pudiesen causar náuseas. Y, desde luego, alternar el alcohol con agua, bebidas deportivas, estas son diferentes de las bebidas energéticas, e incluso tomar agua de coco. Estas bebidas contienen electrolitos que mantienen la hidratación corporal, el pH equilibrado y el sistema nervioso “funcionando a toda máquina”. “Recuerda que algunos de los peores efectos del alcohol se ven agravados por lo que afecta a tus patrones de sueño: altera las sustancias químicas cerebrales como el GABA (ácido gamma-aminobutírico) y la melatonina; exacerba los ronquidos al relajar los músculos de la garganta, así que deja de beber mucho antes de irte a la cama”, añade la columna.

Otro peligro en esta época es la comida festiva. “Quizás no puedas resistir la tentación de atiborrarte de pavo asado y patatas. Pero puedes aliviar el daño añadiendo puñados de almendras, avena o manzanas”. El consumo regular de estos (las almendras, la avena y las manzanas contienen proteínas vegetales y mucha fibra), bloquea la absorción de colesterol en el intestino en casi un 30 %, a lo largo de un mes, generando un efecto similar al de tomar estatinas, el medicamento que se utiliza para combatir el exceso de colesterol.

Desde luego, hablando de salud y bienestar o de peligros navideños, el azúcar en esta época del año ocupa un lugar destacado. Está presente en casi todo: bebidas alcohólicas, comida, gaseosas, postres, zumos. “Ningún tipo es mejor que otro. Pero consumir azúcar junto con grasas, proteínas y fibra ayuda a prevenir los picos de glucosa en sangre. Son los bajones posteriores a estos picos los que pueden provocar hambre repentina y ganas de comer en exceso (peligroso cuando hay tantos botes de dulces por ahí)”. La sugerencia aquí es la usual: evitar los zumos de fruta, en muchos casos con azúcares añadidos, y optar por la fruta que contiene mucha fibra. Y si no encuentras fruta, al menos elige un pastel de frutas. “Así que olvídate de las bebidas gaseosas y sírvete un pastel de Navidad”, plantea.

La salud mental en esta época del año es esencial. Está claro que el alcohol es un veneno, pero también puede tener algunos ‘beneficios psicológicos’ en el marco de una ingesta moderada y esporádica. “Al estimular el sistema de recompensa y endorfinas del cerebro, puede hacer que las personas se sientan más sociables y menos ansiosas, durante un tiempo”.

“En los últimos 10 millones de años, el alcohol ha fortalecido los lazos dentro de los grupos y quizás haya moldeado la civilización humana. En las próximas semanas, innumerables fiestas serán más agradables. Esto no es algo a lo que se pueda decir «¡Bah, qué tontería!». Como describe otro artículo, la soledad es mala.

Beber en exceso es peligroso, por supuesto. Pero beber con moderación implica sacrificar un riesgo estadísticamente bajo de daño por los beneficios tangibles de la diversión, la relajación y la conexión social. Por eso, recomendamos beber y comer para celebrar, condolerse o conocer nuevos amigos. Y lo más importante, tomarlo todo con moderación, incluida la moderación misma”, finaliza The Economist.

 

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