Buenos Aires, Cauca: ¿Dónde está el Estado? ¿Dónde está el gobierno colombiano?

19 décembre 2025 - 10:19

Los escándalos del alto gobierno se suceden cada día, mientras que los colombianos soportan a un mandatario volcado a cuestiones irrelevantes o a temas internacionales en los que no tiene ninguna incidencia. Petro es incapaz de ver que la casa se le incendia.

La toma guerrillera de Buenos Aires (Cauca), ha causado daños ostensibles, destruyendo, dañando y afectando la Casa de Justicia, el banco Agrario y las viviendas de la comunidad en localización cercana a la estación policial que fue el principal objetivo del ataque. Adicionalmente, los criminales usaron explosivos y, posteriormente, militares hallaron más artefactos explosivos que fueron detonados. La Defensoría del Pueblo recibió información que indicaba que los terroristas estaban forzando a la población a abandonar sus viviendas sin permitirles llevar lo básico para la subsistencia.

La destrucción de Buenos Aires (Cauca), esas terribles imágenes que se han visto en las últimas horas demuestran una vez más el fracaso del gobierno colombiano y su grandilocuente eslogan de la “paz total”. La agenda presidencial, el día a día de Gustavo Petro y sus absurdas interacciones en redes sociales, develan la desconexión y el desinterés del mandatario por los grandes problemas del país que supuestamente gobierna.

Las imágenes de las últimas horas eran las de Buenos Aires, en Cauca, Colombia. Quizá por eso mismo el gobierno colombiano llegó tarde. No puede sorprender a nadie el retraso de Petro. Siempre es lo mismo cuando se trata de Colombia. El terrorismo ha tomado ventaja, aprovechando que el gobierno desestima la seguridad, la defensa, la anticipación y la presencia en los territorios.

Buenos Aires, Cauca, según se ha podido ver, es un municipio que ha quedado destruido por las balas y el ataque inmisericorde del terrorismo al que el mandatario colombiano le extendió la mano y le ha permitido expandirse por el territorio nacional, tal y como lo ha hecho con el ELN. La apuesta del gobierno colombiano ha sido, usualmente, la reacción tardía.

Nueve policías heridos, el pueblo destruido y la gente huyendo con lo puesto, personas corriendo descalzas por las montañas, las viviendas e instituciones destruidas. Estas no eran postales de tierras lejanas. Durante más de diez horas, la estación de Policía y la población civil de Buenos Aires, sufrieron y resistieron el ataque terrorista de las disidencias de alias “Iván Mordisco”.

¿Qué más tiene que suceder para que el gobierno colombiano y el presidente Petro se conmuevan? Mejor aún, ¿dónde estaba el gobierno y donde está el Estado colombiano? ¿Por qué Petro ha abdicado en sus obligaciones de garantizar la vida de los colombianos y la protección del territorio nacional?

Los refuerzos de las Fuerzas Militares tardaron cerca de cinco horas en llegar al municipio, pese a que Buenos Aires se encuentra aproximadamente a una hora y media de Cali, ciudad donde operan al menos dos bases militares, una del Ejército y otra de la Fuerza Aérea, según precisa la prensa colombiana.

Las Fuerzas Militares explicaron posteriormente que el retraso de las tropas tuvo que ver con condiciones meteorológicas adversas, además del bloqueo deliberado de las vías, por parte de la citada agrupación criminal. Esa facción armada atravesó vehículos en las carreteras e instaló artefactos explosivos que impidieron el rápido desplazamiento terrestre de las fuerzas de seguridad del Estado. Cuando finalmente llegaron los militares, nueve policías tuvieron que ser evacuados del municipio para recibir atención médica especializada debido a las heridas que sufrieron.

Los militares colombianos tuvieron que avanzar a pie, entre los municipios de Suárez y Buenos Aires, extremando sus medidas de seguridad por la presencia de explosivos en el territorio. Todo ello incidió en la tardanza para llegar a socorrer a los habitantes de Buenos Aires, expuestos a las balas de los terroristas y a la merced de Dios, ante la ausencia del Estado.

Muchas veces he cuestionado o incluso criticado la religiosidad, que para mí resulta excesiva por parte de mis compatriotas, pero, realmente, ante la ausencia de gobierno y de Estado, se entiende que en momentos de desesperación y total indefensión a la gente lo único que le queda es rezar, aferrarse a su fe para salvar su vida o, al menos, para morir con alguna esperanza.

Esas diez horas debieron ser eternas para los policías que resistieron allí, heroicamente y sin relevo, debieron soportar las continuas ráfagas de fusil, las explosiones, según decían los locales había cilindros bomba, y hasta la exhortación desesperada del sacerdote del pueblo, coaccionado por los terroristas, pidiendo a los agentes rendirse y entregarse para evitar que asesinaran a la población.

¿Para cuándo la Orden de Boyacá para estos héroes de Buenos Aires (Cauca), señor presidente? A ellos sí “Por su labor en pos de la humanidad”. Estas personas de Buenos Aires no fueron al exterior a hacer turismo y show mediático y no tuvieron la suerte de ser rescatadas por el avión presidencial. Son ciudadanos constitucionales de la república de Colombia que luchan por preservar la vida, en Colombia, y que resistieron para salvar sus vidas y las de su comunidad, en el territorio nacional que usted, señor presidente, se ha negado a proteger y al cual sigue llegando tarde.

 

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