No ha sido exagerado el titular No Country for Poor People: Trump no quiere inmigrantes pobres, del artículo publicado en septiembre en estas páginas. El escritor Jaime Bayly, también se ha referido a esta cuestión a la luz de las recientes decisiones de la administración Trump.
El gobierno Trump restringió, meses atrás, los viajes a Estados Unidos desde 19 países. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha dicho a la prensa estadounidense, la semana pasada, que recomendará que la lista aumente a entre 30 y 32 países, tras un tiroteo en Washington de dos miembros de la Guardia Nacional. El sospechoso de ese tiroteo es un ciudadano de origen afgano.
El gobierno de Estados Unidos castiga a todos los inmigrantes legales, ya no solo a los indocumentados que entran por la frontera cruzando un río. Castiga a los inmigrantes legales procedentes de 19 países, entre ellos a los inmigrantes legales de Cuba y de Venezuela. El presidente Trump ha tomado el ataque perpetrado por un afgano en Washington, en días pasados, para castigar a todos los inmigrantes legales procedentes de países pobres, comenta Jaime Bayly, hablando de esos inmigrantes regulares a quienes les han suspendido sus trámites para obtener asilo, residencia permanente o la ciudadanía estadounidense.
“He visto testimonios desgarradores de mujeres y de hombres, de origen cubano y algunos también de origen venezolano”, quienes se disponían a recibir su ciudadanía, luego de procesos dilatados en el tiempo y, ahora, sin causa alguna, han visto congelados sus procesos e incluso la recepción de su Green Card hasta nuevo aviso, añadía el periodista al subrayar que todos ellos habían hecho un trámite perfectamente legal y, por el incidente acaecido con el ciudadano de origen afgano, serán castigados.
Castigados todos los inmigrantes legales procedentes de 19 países. “Es una barbaridad, es una injusticia y, demuestra, una vez más, que Trump detesta a los inmigrantes. A los ilegales claro que los detesta más porque para él todos los ilegales son criminales, viciosos, narcos, violadores, orates, dementes. Pero también detesta los inmigrantes legales siempre que vengan de países pobres. A los inmigrantes legales de países ricos no les ha congelado el proceso. Si es un noruego, un danés, un suizo, un británico, a estos no les ha congelado el proceso. Les congela a los que vienen de países pobres, paupérrimos, africanos, y a Venezuela y a Cuba. Los castiga por venir de países pobres, por ser del tercer mundo. Estaban haciendo todo bien, pero Trump decide boicotearles el proceso migratorio, solamente porque son de origen cubano o de origen venezolano. Una prueba más de que Trump no tiene corazón con los inmigrantes que huyen de dictaduras comunistas, acá en el patio del vecindario de América, en esta región. No tiene ningún corazón para entenderlos, no tiene ninguna compasión para tratar de protegerlos y está encantado de mandarlos de regreso al infierno de esas dictaduras comunistas”, concluye el periodista peruano estadounidense.
Bayly ha sido muy crítico de la política migratoria del presidente Donald Trump y del trato hacia los inmigrantes legales e indocumentados. Respecto a estos últimos, provenientes de Venezuela, cabe señalar que el gobierno estadounidense deportó a 379 personas la última semana tras anunciar el cierre total del espacio aéreo venezolano. Es decir que el espacio aéreo estaba cerrado pero no lo estaba para enviar a los deportados que arribaron al Aeropuerto de Maiquetía.
La prensa estadounidense indica que, en los meses transcurridos de la actual administración, ya van 14000 personas deportadas a Venezuela en 75 vuelos. Bayly también ha criticado esta medida, calificándola de injusta y cruel, argumentando que Trump enviaba de vuelta a un «infierno» dictatorial a personas que no son criminales, sino inmigrantes indocumentados que huían del comunismo. En cuanto al bloqueo aéreo ha notado que este no era tan absoluto como se anunció en Estados Unidos, ya que aerolíneas como Copa, entre otras, continuaban operando rutas hacia Caracas. Lo anterior, en su criterio, debilita la narrativa estadounidense de un asedio inminente.
A las agresivas campañas de detención y de deportación, se añaden el congelamiento para reasentar refugiados, el anuncio de revisión a todos los refugiados que ingresaron durante el gobierno Biden, y también las políticas de negación y revocación de visas por parte del Departamento de Estado.
Sobre esto último, según ha indicado un funcionario del Departamento de Estado, la administración Trump ha revocado 85.000 visas de todas las categorías desde enero. Trump dirige sus medidas y políticas tanto a inmigrantes dentro del país como a la admisión o autorización para el ingreso a Estados Unidos. De esa cantidad de visas revocadas, más de 8.000 son de estudiantes. Por otra parte, conducir bajo la influencia (de sustancias), asaltos y robos representaron “casi la mitad de las revocaciones en el último año”. Expiraciones de visas y “apoyo al terrorismo” también han sido justificaciones para retirar las visas. La cifra reciente representa más del doble del número retirado en 2024.
En agosto, un funcionario del Departamento de Estado indicó que se va a implementar una política de “evaluación continua” de “todos los más de 55 millones de extranjeros” con visas estadounidenses válidas. “El Departamento de Estado revoca visas cada vez que hay indicios de una posible inelegibilidad, lo que incluye cosas como cualquier indicio de estadías prolongadas, actividad criminal, amenazas a la seguridad pública, participación en cualquier forma de actividad terrorista o apoyo a una organización terrorista”, dijo el funcionario en esa ocasión.
En el marco de este segundo mandato del presidente Donald Trump, el Departamento de Estado ha ampliado significativamente los criterios bajo los cuales los solicitantes de visa pueden ser examinados o puede denegárseles la obtención de una visa.
En verano, el Departamento de Estado indicó a sus embajadas y consulados que debían evaluar a los solicitantes de visas estudiantiles por “actitudes hostiles hacia nuestros ciudadanos, cultura, gobierno, instituciones o principios fundacionales”. Bajo esta nueva directriz, se les pide a los solicitantes que configuren sus perfiles de redes sociales como públicos como parte de la evaluación, y un cable diplomático señaló que “el acceso limitado a, o la visibilidad de, la presencia en línea podría interpretarse como un esfuerzo por evadir u ocultar cierta actividad”. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha defendido enérgicamente las políticas del gobierno Trump sobre la revocación de visas de estudiantes, según ha puntualizado este lunes la cadena americana CNN.